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viernes, 11 de noviembre de 2016

Compartir no es cosa de niños: Lo mío es mío y lo tuyo de ambos


Buenas tardes mis queridas Supermamis,

Hoy os quiero hablar, como ya habréis podido deducir por el título, de enseñar a compartir a los peques.


No pretendo explicaros como hacerlo, ni creo que supiese hacerlo y es que cada niño es un mundo y cada cual tiene su propio carácter.

Hace algún tiempo que estamos intentando que de momento ya es mucho, que Superpeque aprenda a compartir sus cosas, para él, sus más preciadas posesiones y me refiero a sus juguetes.
Vamos al parque bastante a menudo (a diario más concretamente) y jugar y compartir, se está convirtiendo en una batalla digna de Esparta (como ya comenté en Twitter, con los que allí me seguís.
Realmente, en muchas ocasiones resulta muy difícil enseñar a nuestros hijos muchas de las cosas, que para nosotros resultan cotidianas y fácilmente comprensibles y es que en realidad, a veces pienso que quizás aún no están preparados.

Superpeque es un niño al que le encantan todo tipo de juguetes, desde coches, tractores y pelotas, hasta cochecitos de muñecas, cubos y palas.

Empecé por llevarle un poco de cada, para que pudiese compartir con sus amiguitos sus juguetes y jugar en paz y armonía, todos con todo. Inocente de mí, ya que siempre quiere lo que llevan los demás y se distrae más bien poco con lo suyo. Además, cuando conseguimos entre las mamis y papis que se dejen las cosas, llega el momento de la despedida, ya sea porque el dueño de lo que tiene se da cuenta de que ahora si quiere hacerle caso y tenemos que convencerle de que lo devuelva o porque el amiguito se marcha y se lleva sus juguetes, al igual que le pasa a él y es que todos tiene la misma conducta o al menos bastante parecida si son de la misma edad.
Menudos dramas se montan en el parque y yo que me preocupaba de llevarle un bufé de juguetes para que eso no pasase y no verlo llorar ni padecer por eso.
Madre mía, ni aunque me llevase un camión de mudanzas, podría evitar esas situaciones, además tampoco creo que sea sano evitarlas, ya que forman parte de su aprendizaje como persona y hay que afrontarlo, tanto yo como él.

Sé que esto no ha hecho más que empezar, al igual que nuestra aventura parqueril.

El otro día el parque parecía estar literalmente en una jornada de puertas abiertas, ya que había más de uno que osado de él,  dejaba al entrar la puerta de parque abierta tras de sí, dejando también abierto un mundo nuevo por explorar para nuestros peques y más de una carrera digna de ser retransmitida a cámara lenta de muchos de nosotros.

 Volvimos a casa sanos y salvos, yo con un medio infarto, una intervención de Supermami consiguiendo extraer una piedra del ojo de Superpeque, al cual tuvieron que agarrar para que se dejase, unos tirones de juguetes, unos tres kilos de piedras cada uno en sitios que ni os imagináis, ideas de juguetes para llevar el próximo día, que no servirán para nada porque entonces le gustarán otros y un largo, largo etcétera de cosas más.

¿Y vosotras, como lleváis el tema "parqueril"?  Espero vuestras anécdotas y consejos, serán muy bienvenidos por tod@s.


Reflexión: Los parques de piedras, ¿para qué sirven? Porque ni sirven para jugar con los cubos o palas, ni siquiera podría hacerse un agujero con un taladro eléctrico en esa tierra. Tampoco sirve para amortiguar el golpe,  en caso de caída sino más bien todo lo contrario. Por más vueltas que le doy, no hayo la respuesta, si alguien puede sacarme de este sin vivir en el que me encuentro con estas dudas que a veces me invaden, lo agradecería de corazón.

Espero que tengáis un fin de semana SuperEstupendo.


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